La Estrella de Garganta Azul es una de las aves descubiertas más recientemente en Ecuador. Su historia empezó con una observación y foto, tomada en un páramo remoto del suroccidente del país.
Un hallazgo casi accidental
En abril de 2017, el investigador ecuatoriano Francisco Sornoza-Molina, del Instituto Nacional de Biodiversidad, fotografió por primera vez un colibrí que no reconocía en los páramos de Cerro de Arcos, provincia de El Oro. Compartió las imágenes con la comunidad de observadores de aves, y otros colegas entre ellos Niels Krabbe, Roger Ahlman, Jonas Nilson, Robert Bleiweiss y Juan Freile, todos sospechaban de que se trataba de algo especial como subespecie o nuevo como especie..
De inmediato Sornoza organizo una expedición científica con Juan Freile y Jonas Nilson, luego en laboratorio la genetista Elisa Bonaccorso de la Universidad San Francisco de Quito se une al grupo como especialista en este género de Colibríes (Oreotrochilus) y posteriormente Niels Krabbe para obtener grabaciones de audio de varios individuos. El equipo, muy proactivo, pasó 8 meses confirmando el hallazgo con expediciones adicionales antes de publicar la descripción formal el 26 de septiembre de 2018 en la revista científica The Auk. Bonaccorso, quien participó en la descripción, calificó el hallazgo de «extraordinario» en declaraciones a Mongabay Latam: en Ecuador no se describía una especie de ave nueva desde el año 2000.
Así nació formalmente la Estrella de Garganta Azul (Blue-throated Hillstar, Oreotrochilus cyanolaemus), un nombre que describe justo lo que la hace inconfundible.
Cómo reconocerla
El macho es difícil de confundir: corona verde esmeralda, un collar negro angosto, pecho blanco cruzado por una franja gris oscura, y la característica que le da su nombre: una garganta de plumas iridiscentes que, según la luz, se enciende de un azul eléctrico intenso. «Cuando tú le ves levantar la garganta, es completamente azul», describe José León, biólogo de Fundación Jocotoco, en entrevista con Mongabay Latam. Según él, es la única especie que presenta ese brillo azul inconfundible en la garganta.

La hembra es mucho más discreta: dorso pardo-oliváceo, vientre de tono más claro, y garganta blanquecina moteada de pequeñas manchas café, sin rastro del brillo azul de los machos. Esta diferencia tan marcada entre sexos (dimorfismo sexual) es común en el género Oreotrochilus, pero en esta especie es especialmente pronunciada. Mide apenas unos 11 centímetros. Es pequeña incluso para un colibrí.

Un mundo de apenas 63 kilómetros cuadrados
La Estrella de Garganta Azul solo existe en un tramo muy específico de páramo andino, entre 3.300 y 3.700 metros de altura, en la cordillera Chilla-Tioloma-Fierro Urco, la zona fronteriza entre las provincias de El Oro y Loja. Estudios más recientes calculan que su área de distribución real es de apenas 62,7 kilómetros cuadrados, menor de lo que se pensaba en un inicio.
Cerro de Arcos, el sitio donde fue vista por primera vez, debe su nombre a sus formaciones rocosas: arcos naturales tallados durante cientos de miles de años por el viento y la lluvia. Ahí, en las cuevas y grietas de estas rocas, es donde el colibrí anida. Según las investigaciones de Fundación Jocotoco, casi siempre lo hace en la parte más alta y profunda de la abertura, algo que podría darle cierta ventaja frente a los depredadores.

Sus plantas preferidas
Tiene tres plantas favoritas: la chuquiragua (Chuquiraga jussieui) y dos especies de puya (Bromeliaceae), Puya hamata y Puya roseanea, esta última catalogada también En Peligro Crítico (CR).
La chuquiragua, conocida como «la flor de los Andes», es la principal. Según explica José León, de Fundación Jocotoco, sus flores rojo-anaranjadas son prácticamente el único alimento del colibrí, que a cambio la poliniza: ambas especies dependen una de la otra, y ambas están hoy en peligro de extinción.
En la zona existen otras seis especies del género Puya, pero según Roberto Albán, investigador que monitorea a la especie, hamata y roseanea son las que más utiliza el colibrí después de la chuquiragua.

Una carrera contra el tiempo
Desde su descripción, la especie ha estado bajo amenaza constante. Hoy, las concesiones mineras cubren cerca del 25% de su reducido territorio; a eso se suman la ganadería, las quemas frecuentes de vegetación y el avance de las plantaciones de pino.
La población estimada ha ido ajustándose con cada nuevo estudio de campo. La descripción original de 2018 calculó entre 250 y 750 individuos como límite superior. Investigaciones de campo más recientes de Fundación Jocotoco sitúan la cifra en apenas 80 a 110 individuos maduros. Por eso la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica hoy a la especie como En Peligro Crítico de Extinción, la categoría más alta antes de la extinción en estado silvestre.
La respuesta: una reserva creada en tiempo récord
Apenas dos años después de su descripción científica, Fundación Jocotoco estableció la Reserva Cerro de Arcos en 2020 (más de 387 hectáreas de páramo protegido en la provincia de Loja), lo que José León describe como «una acción de emergencia para salvar a la especie de la extinción». Desde entonces, la fundación ha ampliado progresivamente el área protegida y ha llevado adelante un programa de reforestación con chuquiragua nativa: más de 4.750 plantas sembradas hasta la fecha, pensadas para asegurar alimento todo el año.
Parte del trabajo de monitoreo lo realiza el guardaparques local Nolberto Ordóñez, quien terminó siendo coautor de un estudio científico publicado en 2023 sobre la ecología y distribución de la especie. Es un ejemplo claro de cómo la comunidad local y la ciencia trabajan juntas en este proyecto.

Por qué es nuestra ave emblemática 2026
La Estrella de Garganta Azul fue descubierta hace apenas unos años y ya está al borde de desaparecer. Gracias al trabajo rápido de científicos, guardaparques y comunidades locales, todavía tiene una oportunidad. Verla, o simplemente saber que existe, es un buen ejemplo de por qué el turismo de observación de aves y la conservación van de la mano en la Ecuador Bird Fair.


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